Hola Gente de El Despertar Del Milenio,
La muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado.
Yo soy yo, vosotros sois vosotros.
Lo que somos unos para los otros seguimos siéndolo
Dadme el nombre que siempre me habéis dado. Hablad de mí como siempre lo habéis hecho. No uséis un tono diferente.
(extracto del poema de San Agustin)
Dedicado a Luis Villar Ledesma, un ser unico, un ser de luz
¿Quién no ha perdido en algún momento un ser querido? Mi amiga Ana Isabel Rodriguez (muchas gracias por esta preciosa grabación) me ha pasado el poema de San Agustín de Hipona que grabo en la despedida de su amigo Luis Villar, un ser de luz. A su grabación he añadido el video para acompañar la voz y la música.
Estoy convencido que más de más de uno, si ha tenido un perdida reciente, sentirá el deseo de llorar al escuchar este poema, pues transmite una emoción que es muy profunda. También en mi entorno de amigos y amigas, hay quien recientemente ha sufrido una perdida importante, y sin mencionar nombres, también va por ellos.
Cuando se escucha esta grabación hay un sentimiento de que realmente es nuestro ser querido quien nos esta enviando ese mensaje, a traves del poema de San Agustin, uno de los Padres de la Iglesia.
Espero que os guste. Y permitid sentir esas palabras como un mensaje del Cielo, pues asi es …. sino no estariais aqui leyendo esto.
GRACIAS GRACIAS GRACIAS
El poema de San Agustin
La muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado.
Yo soy yo, vosotros sois vosotros.
Lo que somos unos para los otros seguimos siéndolo
Dadme el nombre que siempre me habéis dado. Hablad de mí como siempre lo habéis hecho. No uséis un tono diferente.
No toméis un aire solemne y triste.
Seguid riendo de lo que nos hacía reír juntos. Rezad, sonreíd, pensad en mí.
Que mi nombre sea pronunciado como siempre lo ha sido, sin énfasis de ninguna clase, sin señal de sombra.
La vida es lo que siempre ha sido. El hilo no se ha cortado.
¿Por qué estaría yo fuera de vuestra mente? ¿Simplemente porque estoy fuera de vuestra vista?
Os espero; No estoy lejos, sólo al otro lado del camino.
¿Veis? Todo está bien.

No lloréis si me amabais. ¡Si conocierais el don de Dios y lo que es el Cielo! ¡Si pudierais oír el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos ¡Si pudierais ver con vuestros ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso! ¡Si por un instante pudierais contemplar como yo la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen!
Creedme: Cuando la muerte venga a romper vuestras ligaduras como ha roto las que a mí me encadenaban\ y, cuando un día que Dios ha fijado y conoce, vuestra alma venga a este Cielo en el que os ha precedido la mía, ese día volveréis a ver a aquel que os amaba y que siempre os ama, y encontraréis su corazón con todas sus ternuras purificadas.
Volveréis a verme, pero transfigurado y feliz, no ya esperando la muerte, sino avanzando con vosotros por los senderos nuevos de la Luz y de la Vida, bebiendo con embriaguez a los pies de Dios un néctar del cual nadie se saciará jamás.
AMÉN
San Agustín de Hipona
