el ojo divino
Spread the love

Querido y amado ser de luz,

Hoy quiero invitarte a detenerte un instante… a respirar lento, profundo, y permitir que la melodía que ves a escuchar — esa composición que resuena en tu interior — sea como un suave abrir de pétalos en tu alma.

La canción nos habla de un llamado al despertar, de un eco ancestral que vibra en lo más íntimo de nuestro ser. Nos dice que no estamos solos. Nos recuerda que somos parte de un todo: hermanos y hermanas del amanecer, hijos de un mismo latido cósmico.

Imagina por un momento que cada nota es una caricia de luz, que cada letra es una promesa: “Despierta humanidad”, “enciende la memoria”. Porque sí — hay una memoria que aguardaba en silencio, aguardando nuestro regreso al corazón, aguardando nuestra decisión de recordar quiénes somos verdaderamente.

Este himno es para ti que te has sentido perdido, para ti que has sentido el peso del mundo sobre tus hombros. Es para ti que has bajado la mirada y has creído que la llama interior se apagaba. Porque la canción afirma algo muy simple, pero revolucionario: la llama nunca se apagó. Solo dormía. Y ahora, al escuchar, ella se estremece, se expande.

Quiero que sepas esto, querido corazón: al despertar, todo cambia. Las viejas cadenas de la historia personal y colectiva comienzan a soltar su agarre. El miedo retrocede. El amor emerge como el océano infinito que siempre fue. Y en ese océano hallamos la libertad — no una libertad superficial, sino la que nace de reconocer que somos humanos y divinos al mismo tiempo.

Permite que esta música te lleve hacia tu centro. Cierra los ojos. Siente cómo la vibración acaricia tu pecho. Observa las imágenes que surgen. Tal vez vislumbres rostros del pasado, quizá veas futuros posibles… no importa qué veas, importa lo que sientes. Y lo que sientes es: vida. Conexión. Renovación.

Y cuando abres los ojos, te das cuenta de que no solo escuchaste una canción: participaste en un ritual de reencuentro contigo mismo, y con todos. Tus lágrimas si llegaron, son benéficas; tus risas, también. Porque cada emoción sincera es una hoja que cae para dejar espacio al brote nuevo.

Así que sigue. Camina. Despierta. Y sobre todo: ama — sin temor, sin reservas — porque el amor que brota de tu esencia es el puente que conecta lo humano con lo divino, lo presente con lo eterno.

Con ternura y gratitud,
Tu amigo en luz

Aqui va la canción, espero que te guste.

Gracias gracias gracias

Por Alfonso

Metafísico, informático, muy curioso, buscador de respuestas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *